MARCO TEÓRICO
Rendimiento académico en matemáticas de los estudiantes de secundaria.
Antecedentes.
Aún
antes de la aplicación de pruebas internacionales como la prueba PISA o
nacionales como el programa ENLACE y después PLANEA, en México se ha tenido la
percepción generalizada de que el rendimiento académico en general es pobre
comparado con los parámetros internacionales, siendo la referencia más usual,
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de la
cual, México es integrante. Dicho problema se acentúa en la disciplina de
matemáticas, pues se ha vuelto casi la norma, que la mayoría de los estudiantes
mexicanos que terminan la educación básica obligatoria (secundaria), presenten
serias deficiencias en las competencias que requieran cierto nivel de destreza
en el manejo de las matemáticas básicas, como cálculos aritméticos, algebraicos
y geométricos, así como estadísticos. Las evaluaciones han venido a corroborar
lo que una conversación con un estudiante promedio, o un pequeño sondeo a un
grupo de ellos suele revelar, los jóvenes no poseen suficientes conocimientos
matemáticos, y más aún, no están muy interesados en adquirirlos, pues
consideran que son intrínsicamente “malos” para los números y preferirán optar
por otros campos de conocimiento que no tengan tanto número en su contenido,
consecuentemente con este pensamiento, las universidades presentan notoriamente
menos solicitud a sus planes de estudio más afines al conocimiento de las
ciencias exactas, que en aquellos que tienen, o al menos eso se percibe, menor
o nulo trato con las matemáticas.
Sin
embargo, especialistas señalan que no es casual que aquellos países que
presentan mejores resultados en las evaluaciones tienen una correlación
positiva con un mejor nivel de bienestar socioeconómico, por ello, es deseable
y políticamente imperativo implementar políticas enfocadas a combatir el rezago
que nuestra nación presenta en estas disciplinas del conocimiento.
Bases
teóricas.
Los
resultados del programa PLANEA y la prueba PISA proporcionan la base de datos
de facto para poder iniciar un análisis de la situación que guarda el rendimiento
académico de los estudiantes que finalizan la educación obligatoria, sin
embargo, debe tenerse cuidado de no caer en juicios a priori, más que en
verdaderos análisis. Y es que los medios de comunicación son el principal
puente entre los generadores de datos y la población, desafortunadamente
prevalece en los medios un estilo no sólo crítico sino incluso punitivo, en el
que el objetivo principal no parece ser solo el informar sino más bien inducir en
la población la idea de que todo está mal con el sistema educativo y que es éste
el único culpable de los pobres resultados obtenidos en las evaluaciones, al
parecer es más rentable para los medios dramatizar el tema y a manera de las
novelas, fabricar un villano y desde luego, una víctima.
No se
trata de expiar al Estado, rector del sistema educativo nacional, de toda
culpa, sino más bien, de reconocer que no es el único culpable, pero empecemos
con él. Más allá de que nuestro país invierte alrededor del 5% del PIB en
educación, es un dato revelador el saber que del total de este gasto, alrededor
del 3% se destina a mejoras a las aulas en escuelas primarias y secundarias, y
alrededor del 80% se asigna a salarios de los docentes, siendo 62% el promedio
de la OCDE, además, cuando se distribuye la inversión entre el total de
estudiantes atendidos, se obtiene que en nivel secundaria México invierte
alrededor de 3000 dólares por estudiante, siendo 9500 dólares la media de OCDE
en este rubro, es decir, tenemos una de las inversiones por alumno más bajas de
la OCDE, todos éstos datos, según la agencia Reuters. Hasta aquí, todo apunta
al sistema educativo como un factor de gran injerencia en los malos resultados
en las evaluaciones, y según se aprecia en los medios, más específicamente a
los docentes como los que quedan a deber en su desempeño.
Por
otra parte, ¿qué tanto influyen los factores de ambiente de aprendizaje en el
aula y los factores extraescolares en el desempeño de los estudiantes? Hay
algunos estudios que se han abocado a correlacionar estadísticamente diversos
factores como la condición socioeconómica de los alumnos, y sobre todo, la
percepción que el propio estudiante tiene sobre su propia competencia en los
campos evaluados, así como otras actividades extracurriculares como programar
computadoras, jugar ajedrez, incluso ayudar a los compañeros con matemáticas, y
también desde luego las actividades en que interviene directamente el profesor,
como si trabaja con ética, si muestra preocupación por el aprovechamiento de
sus estudiantes, si ofrece ayuda extra clase. Llama la atención que las acciones
directas del profesor presentan baja correlación con los resultados de las
pruebas, y que aquellos factores que revelaron mayor correlación tienen que ver
con el autoconcepto del estudiante e incluso con sensaciones que tienen que ver
directamente con el hecho de presentar la prueba, como sentirse impotente,
estar nervioso, sentirse preocupado porque será difícil, estos últimos rasgos
presentaron los coeficientes de correlación más altos de algunos estudios, sin
llegar al extremo de considerar una relación de causa – efecto.
Al
parecer, las acciones necesarias para elevar el nivel de aprovechamiento
trascienden a las acciones solamente del profesor, es necesario además tomar
acciones en rasgos intrínsecos de los estudiantes y en el entorno en que se da
el proceso enseñanza – aprendizaje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario