En la actualidad la tecnología, y
particularmente las tecnologías de información y comunicación (TIC´s) se han
desarrollado de una manera notable, brindando grandes oportunidades de
adquisición de conocimientos, en consecuencia, se han creado escuelas virtuales
que permiten a las personas continuar con sus estudios desde sus hogares u otro
lugar que no sea precisamente un aula física de clases. Sin embargo, aunque esta
modalidad de estudios, por una parte brinda oportunidades de acceso a la
educación a quienes por sus ocupaciones laborales se les dificulta hacerlo en
una escuela tradicional, también plantea otro tipo de retos y desafíos a
quienes aspiren a ser estudiantes en línea.
Con el fin de comprender mejor esta
modalidad de estudio, conviene mencionar los antecedentes de la educación a
distancia, que nos permitan tener un panorama general de cómo ha evolucionado
de la mano del desarrollo tecnológico.
Según Ortiz (1998) y Palacios-Jiménez
(2005), el primer antecedente lo encontramos a finales del siglo XIX y
principios del siglo XX, fue la educación por correspondencia escrita o
impresa, era unilateral, ya que el estudiante no tenía contacto directo con un
profesor, la siguiente etapa surge en 1960 y es la enseñanza multimedia, la
cual utilizó las herramientas tecnológicas disponibles en ese entonces como
eran el teléfono, la televisión y otros recursos audiovisuales, posteriormente,
ya en 1970 se mejora la telemática, las tecnologías de la información y
comunicación se desarrollan aceleradamente y se vinculan con la educación,
surge el CD-ROM, finalmente hallamos una cuarta etapa de este desarrollo hacia
1990 con la popularización de internet, los recursos educativos se envían a
través de la web, el estudiante asume un papel activo en su propia educación,
mientras el docente se convierte en un guía y facilitador del aprendizaje.
La educación en línea rompe con el
modelo del profesor cuyo conocimiento es absoluto e inapelable y el alumno un
agente pasivo y sumiso ante el docente, en ésta modalidad los estudiantes deben
mantener pautas de funcionamiento basadas en la autonomía y madurez para asumir
la responsabilidad de su propio aprendizaje.
Debemos mantener presente que “la
educación a distancia se basa en un diálogo didáctico mediado entre docentes de
una institución y los estudiantes que, ubicados en espacio diferente al de
aquellos, aprenden de forma independiente o grupal.” (García Aretio, 2014,
pag.19).
Las características que debe poseer
el estudiante en línea son:
-Actitud proactiva. Ser consciente de
que se tiene un amplio margen de libertad y autonomía para planear sus
actividades de aprendizaje, pero sin perder de vista el objetivo planteado.
-Compromiso con el propio
aprendizaje. Asumir la responsabilidad principal del propio aprendizaje, dejar
de ser sólo receptores pasivos y tomar un papel activo y autogestor de
conocimientos.
-Conciencia de las actitudes,
destrezas, habilidades y estrategias propias. Para seguirlas desarrollando y
aplicando para aprender a aprender. Debe generar y potencializar estrategias
que le permitan la recepción y análisis de la información.
-Actitud para trabajar en ambientes
colaborativos. En la educación en línea se conoce a personas de diferentes
lugares, con diferentes experiencias y por ende, con diferentes estrategias de
estudios de las cuales podemos aprender y enriquecer nuestro proceso cognitivo.
-Metas propias. Se deben establecer
metas que trasciendan la superación de asignaturas y cursos, si hay
inconvenientes buscar alternativas de solución, por ello se dice que en esta
modalidad los límites los pone el estudiante.
-Aprendizaje autónomo y autogestivo.
Debe generar destrezas relacionadas con la comunicación, la búsqueda, la selección,
la producción, la difusión de la información y el conocimiento.
Los retos que debe encarar el
estudiante en línea.
Dejar atrás el aprendizaje dirigido.
Tiene que aprender a ser autogestivo, autocrítico, y reflexivo, pues la
decisión respecto al propio aprendizaje y desempeño depende principalmente del
estudiante y la administración de su tiempo.
Evitar memorizar y repetir el
conocimiento. Mejor debe analizarlo, procesarlo y de ese modo apropiarse de él
y proyectar el propio saber.
Dejar atrás los entornos
competitivos. Tomar en cuenta que el trabajo colaborativo enriquece el propio
conocimiento e incluso el aprender a aprender.
Gestión y administración del tiempo.
Debe crear una agenda de actividades, que le permita programarlas
adecuadamente, sean escolares, personales, laborales, etc. Esto le permite
administrar eficientemente su tiempo.
Destrezas comunicativas. Debe
potencializar las habilidades de lectura y escritura. También debe ser
cuidadoso en la forma en que se dirige hacia los demás participantes del AVA.
Vale la pena mencionar algunos mitos
acerca de la educación en línea.
-Es fácil, pues sólo hay que estar en
la computadora.
-No hay que leer nada, basta con
copiar y pegar la información hallada en la web.
-Como no me conocen (físicamente),
puedo dejar de estudiar en cualquier momento.
Sin embargo, estudiar en línea no
puede considerarse ni fácil ni difícil por sí mismo, eso depende de la actitud
que asuma el estudiante, pues adquirir las destrezas y habilidades necesarias
para un buen desempeño académico en esta modalidad, es posible aplicando
estrategias y acciones que le permitan autogestionar su aprendizaje, también es
fundamental el compromiso consigo mismo y desde luego, desarrollar la
comprensión lectora.
